Django. Sangre de mi sangre
CRÍTICA: DJANGO: SANGRE DE MI SANGRE. Por John Pacheco
El estreno de la segunda parte de DJANGO:
SANGRE DE MI SANGRE, es una grata sorpresa dentro de nuestra cartelera porque
cumple las expectativas de una generación que disfrutó de una primera entrega y
que esperaba hacia algún tiempo una continuación de la misma. Digo esto porque
en nuestro cine nacional pocas veces se le suele complacer a un público ávido
de continuaciones y que si pasa en cines de otras latitudes como la variopinta
selección de títulos que salen desde Hollywood como Taken 1, 2 y 3, Terminator
1 y 2, Los Indestructibles y un largo etcétera; por este hecho un punto a favor
para Django.
Django es una película de acción, sobre un
ex delincuente quien al salir de prisión lo único que desea es llevar una vida
en paz, quiere reunir a una disgregada familia y trabajar (sin importarle) en
un huarique que regenta otro ex presidiario quien da trabajo a sus ex camaradas
cuando estos abandonan el penal. Ya asentado en su nuevo trabajo se entera de
la vida licenciosa y delictiva de su hijo quien para ello (el hijo) no duda
ponerse a las órdenes de un despiadado criminal interpretado por (un fallo en
el casting) Aldo Miyashiro, (esto lo comentaré más adelante) lo que deviene más
adelante en la tensa oposición que realiza Django para alejar a su vástago del
mundo criminal en la cual está envuelto, todo bien hasta ahí.
Django la película, goza de una edición
trepidante, no hace descansar al público por las acciones que se suceden una
tras otra, merito de un director solvente como Aldo Salvini y la de la
montajista Angela Vela. La edición parece que estuviera hecha por un cocinero
japonés de suchi y aquí mi primer fastidio, existe un excesivo usos de primeros
planos, planos detalles y primerísimos primeros planos, a todos los personajes
y por doquier y menciono el ejemplo de “cocinero japonés de Suchi”, quien al
cortar este potaje no hace distinción de los cortes, todos son iguales y ningún
trozo del suchi difiere o es diferente al que le sigue. En Django sucede lo
mismo, los primeros planos que deben enfatizar, nos llevan de bruces a los
caras de los sujetos y que no nos dice nada más de lo que ya sabemos, tan solo
observamos en detalle las irregularidades que cualquier rostro posee, lunares
mas o lunares menos, no transmite estos planos ninguna información que ayude en
la trama o que eleve la tensión de la misma que ya de por si es alta; a este
respecto menciono otra película que también es un ejemplo de ritmo vertiginoso
pero no hace uso de estos planos mencionados y que es Terminator 2, en esta
película se observa planos medios, planos de conjunto y generales e igual uno
se termina entregando en la trama del cual no escapamos hasta el clímax de la
misma.
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| Django, sangre de mi sangre de Aldo Salvini |
Otro punto a mencionar es el buen casting
conseguido y creación de personajes que se me quedan en la retina como el de
Oscar Lopez Arias quien interpreta a un tartamudo delincuente, Emilram Cossio y
bueno la lista se completa con los actores que tenían que continuar en sus
papeles debido a que esta es una segunda entrega de la saga Django, y aquí
quiero mencionar el único error en el casting en el poco tino en colocar a Aldo
Miyashiro como el cabeza de una organización criminal y mi critica no va por el
hecho de que es una persona mediática y que un grueso grupo del público (por no
decir la gran mayoría) lo catalogan como presentador de un programa de
espectáculos y que tiene una línea cómica en el mismo, sino vean el cambio de
registro que realizó Guillermo Francella, que salto de la comicidad a papeles
dramáticos y la de un personaje criminal. No, la elección de Aldo no va por
ahí, sino que un papel de un líder criminal tendría que haber recaído en un
actor de mayor edad, acaso para confrontar con mayor veracidad el encuentro con
el mismo Django cuya edad parece que supera los 50s y para que no parezca los diálogos del hijo de
Django con Aldo Miyashiro una discusión entre un hermano menor con un hermano
mayor.
En esta crítica no hay spoiler tan sólo en
este último comentario mencionar el giro inesperado que sucede pasada un poco
más la mitad de la película y es que cuando Stephanie Orúe a quien vimos en
todo momento aliados al grupo de Django y su hijo por una, creo falta de tino
en el guión, ayuda a la banda rival quien a su vez desencadena la tragedia
hacia el final de la película, no entendemos la motivación que empuja al
personaje de Stephanie a este acto de traición, más bien está empujado por un error
o simpleza del guión en este punto.
En suma Django es una entretenida película
a pesar de lo comentado anteriormente y deja al salir una sensación de haber
pasado un buen rato sin esperar mucha de la misma, es grato observar la llegada
de una producción peruana que sin mayores pretensiones logra entretener con un
adecuado manejo del lenguaje cinematográfico. Ello debido a un solvente Aldo
Salvini y en un buen equipo de profesionales y que lo dicho anteriormente no
mella en mucho su resultado.
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